Una pieza de equipo portuario con motor diésel en Grecia permaneció en funcionamiento pero desarrolló un color de escape anormal.
El equipo de mantenimiento evitó el uso del color del humo como diagnóstico directo de los componentes. En cambio, el síntoma se dividió en varias posibles categorías de combustión y sistema del motor.
Esto creó un enfoque de diagnóstico diferencial.
Los gases de escape negros pueden estar asociados con condiciones que impliquen una combustión incompleta o un exceso de combustible en relación con el aire disponible.
Los técnicos podrán investigar:
Un inyector puede contribuir, pero es sólo una fuente posible.
Los gases de escape blancos de un motor diesel pueden requerir la investigación de:
La causa exacta depende de cuándo aparezca el síntoma y si cambia después del calentamiento.
Los gases de escape de color azul pueden dirigir la atención hacia el aceite que entra en el proceso de combustión.
Es posible que los técnicos deban considerar:
Este es un ejemplo de por qué cada queja de escape no debe convertirse en una orden de inyección.
Si otras pruebas apuntan al sistema de combustible, los ensayos adecuados del inyector pueden incluir:
Los resultados deben interpretarse en función de la especificación del inyector aplicable.
Los equipos portuarios a menudo combinan:
Estas condiciones de funcionamiento deben incluirse en el diagnóstico.
Un síntoma de escape que se produce solo en aceleración es diferente de uno que se presenta continuamente en ralentí.
Si se confirma un fallo del inyector, la parte correcta debe identificarse mediante:
El color del escape por sí solo no puede identificar qué inyector pertenece al motor.
El caso de los equipos portuarios griegos demuestra el valor de tratar el color de los gases de escapeuna pista de diagnóstico en lugar de una instrucción de reemplazo.
Al comprobar el suministro de aire, el suministro de combustible, el consumo de aceite y el ciclo de trabajo juntos, los técnicos pueden reducir el fallo antes de comprar piezas.
No. La restricción de aire, los problemas de refuerzo, la carga de funcionamiento y otras condiciones del sistema de combustible también pueden contribuir.
Los gases de escape azules más comúnmente dirigen la atención hacia el consumo de aceite, aunque todavía se requiere un diagnóstico completo del motor.